
Durante el desarrollo de procesos de liofilización, a menudo nos preguntan cómo optimizar los tiempos de ciclo y mejorar la estabilidad del producto. El enfoque habitual suele ser centrarse inmediatamente en ajustar los parámetros durante la fase de secado primario, concretamente la temperatura de conservación, la presión de la cámara y los niveles de vacío. Sin embargo, basándonos en más de una década de experiencia práctica en MATTO MACHINERY -guiados por el principio de “Calidad por diseño”- y corroborado por una amplia investigación, hemos descubierto que los factores críticos que determinan los cuellos de botella del proceso y la uniformidad de la calidad del producto se establecen a menudo durante la fase de precongelación. En consecuencia, nuestro laboratorio dedica muchos más esfuerzos a investigar los “parámetros de precongelación” que a cualquier otra etapa del proceso. Los resultados hablan por sí solos: hemos conseguido aumentos de más de 40 °C en la temperatura de colapso y reducciones de más de 60% en la duración total del proceso, logros impulsados principalmente por el ajuste preciso de los parámetros durante la fase de precongelación. Hoy vamos a profundizar en este paso crítico, que a menudo se simplifica demasiado durante el desarrollo, pero que en realidad rige el éxito de todas las etapas posteriores del proceso de liofilización.
La fase subestimada del proceso de liofilización: ¿Por qué la congelación es mucho más que “congelarlo todo”?
Tradicionalmente, la liofilización se ha considerado simplemente un proceso de dos pasos: “primero congelar, luego secar”. En consecuencia, muchos esfuerzos de desarrollo han centrado su energía en optimizar la fase de secado, tratando la precongelación meramente como un paso previo destinado únicamente a “lograr la solidificación.” Esta perspectiva, sin embargo, puede dar lugar a numerosos riesgos incontrolables en las fases posteriores. Fundamentalmente, la liofilización constituye un proceso secuencial que comprende dos unidades igualmente críticas: la precongelación y el secado. Mientras que las primeras investigaciones y aplicaciones tendían a dar prioridad a la fase de secado, a menudo se pasaba por alto el profundo impacto de la etapa de precongelación. Durante la precongelación, la solución experimenta una compleja transición de fase de estado líquido a sólido, un proceso centrado en el fenómeno del *superenfriamiento*. El grado de superenfriamiento experimentado por la solución determina directa y fundamentalmente la morfología, el tamaño y la distribución numérica de los cristales de hielo resultantes. Además, la red porosa que dejan estos cristales de hielo sirve de conducto principal por el que escapa el vapor de agua durante la fase de sublimación posterior. En consecuencia, el sobreenfriamiento no uniforme conduce a una estructura no uniforme de los cristales de hielo, lo que a su vez provoca directamente variaciones en las velocidades de secado entre viales individuales y discrepancias en el aspecto del producto final. Esto supone un reto fundamental para el desarrollo robusto, la optimización y la ampliación del proceso de liofilización.
Según nuestra experiencia en proyectos, las causas fundamentales de muchos de los problemas que surgen durante el escalado a escala piloto y la producción comercial a largo plazo -como las fluctuaciones en los tiempos de secado, los niveles de humedad residual no uniformes y la incidencia incontrolada de productos defectuosos- pueden atribuirse con frecuencia a una investigación y comprensión insuficientes de la fase de precongelación. Descuidar el diseño científico y el control preciso de la fase de precongelación equivale a erigir una compleja estructura de proceso sobre unos cimientos inestables; independientemente de lo meticulosamente que se ajusten los parámetros de secado posteriores, la estabilidad fundamental de todo el proceso queda perpetuamente en entredicho.
El secreto de los cristales de hielo: ¿Cómo define el superenfriamiento la estructura del producto?
La clave para entender la etapa de precongelación reside en comprender el concepto de superenfriamiento. Se trata de un parámetro físico básico cuantificable y mensurable, esencialmente el “plano” de la estructura del cristal de hielo resultante. Cuando una solución se enfría en condiciones atmosféricas normales, se produce un superenfriamiento.

a solución no se congela inmediatamente al alcanzar su punto de congelación teórico. En cambio, la solución permanece en estado líquido incluso por debajo de este punto de congelación; este estado específico se conoce como superenfriamiento.
El grado de superenfriamiento se refiere a la diferencia de temperatura entre la temperatura real a la que la solución comienza a congelarse (la temperatura de nucleación) y su punto de congelación teórico. La magnitud de esta diferencia de temperatura sirve de punto de partida para todos los aspectos de la estructura de los cristales de hielo que se forman durante el proceso de liofilización. El grado de superenfriamiento está sujeto a la influencia aleatoria de numerosos factores: la presencia de partículas extrañas, la superficie interna del recipiente, la velocidad de enfriamiento, el volumen de la muestra, la composición de la formulación y la interfaz de contacto entre la solución y el recipiente, entre otros. Es precisamente esta aleatoriedad inherente a estos factores la que introduce incertidumbre en el proceso de nucleación, dando lugar a variaciones en la estructura precongelada de los productos dentro de un mismo lote, lo que supone un reto importante a la hora de mantener la uniformidad del proceso.En pocas palabras, consideremos una fresa normal como ejemplo: en cuanto a los datos típicos de superenfriamiento de una fresa, el punto de congelación teórico (el punto de hielo) se sitúa generalmente entre -1°C y -2°C, ya que el zumo de la fruta contiene azúcares y ácidos orgánicos.
Sin embargo, la temperatura de congelación real (la temperatura de nucleación) puede diferir significativamente; en condiciones de enfriamiento lento, el líquido dentro de la fresa puede descender hasta -4,8 °C -o incluso menos- antes de que empiecen a formarse cristales de hielo.
Durante el proceso de liofilización, el grado de superenfriamiento determina directamente la morfología de los cristales de hielo, lo que, a su vez, determina la calidad del producto seco final y la eficacia del proceso de secado.
Relación entre el superenfriamiento y la liofilización
Así, el grado de superenfriamiento actúa como el “conductor maestro” del proceso de liofilización, ejerciendo su influencia en las tres dimensiones siguientes:
1. Determinación del tamaño de los cristales de hielo (El impacto del núcleo)
Alto grado de superenfriamiento (enfriamiento rápido):Cuando una fresa se enfría rápidamente -descendiendo significativamente por debajo de su punto de congelación antes de que se produzca la congelación- genera una multitud de diminutos cristales de hielo distribuidos uniformemente.
Resultado: Esto causa un daño mínimo a la estructura celular y garantiza excelentes propiedades de rehidratación; sin embargo, los poros resultantes que quedan en el producto secado son extremadamente finos.
Bajo grado de superenfriamiento (enfriamiento lento): Cuando la congelación comienza a una temperatura muy cercana al punto de congelación teórico, los cristales de hielo tienen tiempo suficiente para “crecer”, lo que da lugar a la formación de cristales grandes e irregulares. Resultado: Los cristales de hielo perforan las paredes celulares (dando lugar a una textura más blanda), pero los “túneles” (microporos) que dejan son relativamente grandes.
2. Impacto en la tasa de secado (consideraciones de eficiencia)
Esto representa el aspecto más paradójico de la liofilización:
Los cristales de hielo grandes (formados en condiciones de bajo superenfriamiento) son más fáciles de secar: Durante la sublimación, los canales dejados por los cristales grandes actúan como “autopistas”, ofreciendo una resistencia mínima al vapor de agua que escapa y dando lugar a una velocidad de secado rápida.
Los pequeños cristales de hielo (formados bajo un alto superenfriamiento) son más difíciles de secar: Los diminutos canales parecen “estrechos caminos sinuosos”, lo que dificulta la salida del vapor de agua; esto prolonga considerablemente el tiempo de sublimación y aumenta los costes de electricidad.
3. Determinación del aspecto y la rehidratabilidad
Superenfriamiento bien controlado: Cuando se liofilizan, las fresas conservan su estructura original (sin derrumbarse) y su color vibrante. Por el contrario, si un superenfriamiento insuficiente provoca una precongelación incompleta, puede producirse “espuma” o “concentración” durante la fase de vacío, lo que hace que las fresas se arruguen y se conviertan en una masa densa.
Rehidratabilidad: Si se desea que las fresas se ablanden rápidamente al añadirlas a la leche, suele ser necesario un nivel intermedio de superenfriamiento para lograr un equilibrio entre porosidad e integridad estructural.
| Grado de superenfriamiento | Características de los cristales de hielo | Velocidad de secado (sublimación) | Calidad del producto final |
| Alta (Enfriamiento rápido) | Pequeños y numerosos (Distribución fina) | Lento (Alta resistencia en poros diminutos) | Excelente estructura, textura fina, buena rehidratación |
| Bajo (Enfriamiento lento) | Grande y disperso (Estructura gruesa) | Rápido (Los poros dilatados actúan como “autopistas”) | Riesgo de colapso, textura más gruesa, daño celular potencial |
De la estructura al rendimiento: ¿Cómo influye la precongelación en todo el proceso de secado?
La estructura de cristales de hielo formada durante la precongelación no es una mera “reliquia” estática, sino un “andamiaje” dinámico que domina todo el proceso de secado. Su influencia se manifiesta principalmente a través de dos parámetros de ingeniería fundamentales: la resistencia de la capa de secado y la temperatura del producto.

1. Impacto decisivo en la resistencia de la capa de secado
El efecto más directo de la precongelación es la formación de cristales de hielo. Una vez que estos cristales de hielo se subliman, el espacio que ocupaban originalmente forma los poros dentro de la torta seca: los cristales de hielo grandes crean poros grandes, que ofrecen una baja resistencia al flujo de vapor de agua; por el contrario, los cristales de hielo pequeños crean poros pequeños, lo que resulta en una alta resistencia. La resistencia de la capa de secado es inversamente proporcional al tamaño de los cristales de hielo. Este principio se ha validado repetidamente mediante el uso de microscopía de liofilización y un amplio análisis de datos de lotes.
2. Regulación compleja de la temperatura del producto y de la cinética de sublimación
La temperatura del producto representa el punto crítico de equilibrio entre la seguridad y la eficacia del proceso, y está profundamente influida por las características estructurales establecidas durante la precongelación. El análisis mediante modelos de equilibrio de transferencia de calor y masa revela lo siguiente:
En los productos caracterizados por grandes cristales de hielo y baja resistencia, la velocidad de sublimación es rápida, lo que se traduce en una importante absorción de calor. Si la entrada de calor (temperatura de la estantería) es insuficiente, la temperatura del producto descenderá; esto provoca una reducción de la presión de vapor en el frente de hielo, disminuyendo así la fuerza impulsora de la sublimación. En tales casos, puede ser necesario aumentar la temperatura de conservación para mantener la temperatura objetivo del producto y aprovechar plenamente la ventaja de la baja resistencia.
En el caso de productos caracterizados por pequeños cristales de hielo y alta resistencia, el propio proceso de sublimación se convierte en el paso limitador de la velocidad. Si el aporte de calor es excesivo, el calor que no puede disiparse a tiempo hará que aumente la temperatura del producto. Si la temperatura del producto supera su temperatura eutéctica (para sistemas cristalinos) o la temperatura de colapso (para sistemas amorfos), se desencadenará la destrucción de la microestructura del producto (manifestada como retroceso por fusión o colapso), lo que dará lugar a un aspecto inaceptable del producto o incluso a una estabilidad comprometida. En consecuencia, para salvaguardar el producto, a menudo es necesario reducir la temperatura de conservación, aunque sea a costa de prolongar la duración del secado.
En esencia, la etapa de precongelación define la ventana de seguridad operable y el límite superior de eficacia para el proceso de secado posterior. Sin una comprensión fundamental de las características estructurales subyacentes establecidas durante la precongelación, el establecimiento de cualquier parámetro de secado carece de base científica y equivale a poco más que un esfuerzo a ciegas.
Proceso de precongelación en tres etapas de MATTON MACHINERY: Enfriamiento, Nucleación y Solidificación
Un proceso de precongelación controlado puede dividirse en tres etapas lógicamente interconectadas.
Etapa 1: Refrigeración
La temperatura de la solución disminuye desde su valor inicial hasta un punto por debajo del punto de congelación, continuando hasta que aparece el primer núcleo de hielo. Durante esta etapa, la solución existe en un estado líquido superenfriado; la profundidad final de superenfriamiento alcanzada sirve como “fuerza motriz” reservada para la transición de fase posterior. La velocidad de enfriamiento influye directamente en la distribución del superenfriamiento: las velocidades de enfriamiento más lentas tienden a producir un grado de superenfriamiento más uniforme en toda la muestra.
Etapa 2: Nucleación y transición de fase
A partir de la aparición del primer núcleo de hielo, el sistema experimenta una secuencia de nucleación primaria seguida de una rápida nucleación secundaria, un proceso exotérmico. La solución sobreenfriada absorbe el calor latente liberado durante la cristalización, haciendo que su temperatura vuelva a subir rápidamente hacia el punto de congelación. Cuanto mayor es el grado de superenfriamiento, más calor latente de cristalización puede absorber y “disipar” la solución; en consecuencia, una mayor proporción del agua se congela instantáneamente, lo que da lugar a un mayor número de cristales de hielo y a un ritmo más rápido de crecimiento de los cristales. Esta es precisamente la razón por la que el superenfriamiento profundo conduce a la formación de una estructura de cristales de hielo fina y densa.
Etapa 3: Solidificación y concentración
Los cristales de hielo siguen creciendo mientras la concentración de la solución no congelada aumenta constantemente, un proceso conocido como concentración por congelación. En el caso de las formulaciones cristalinas, el soluto alcanza la saturación y cristaliza, formando una mezcla eutéctica; el sistema se solidifica por completo cuando su temperatura desciende por debajo de la temperatura eutéctica. En las formulaciones amorfas, el soluto no cristaliza, sino que la viscosidad de la solución aumenta bruscamente hasta que pasa a un estado sólido vítreo. En este caso, el sistema finaliza su proceso de solidificación cuando su temperatura desciende por debajo de la temperatura de transición vítrea (Tg’) de la solución máxima concentrada por congelación.
Muchas fábricas de alimentos y fabricantes de liofilizadores utilizan la temperatura del punto eutéctico como temperatura de congelación para sus procesos de liofilización; en consecuencia, se equivocan desde el primer paso.
Control activo: Tecnología punta para lograr una precongelación óptima
Dado que la naturaleza estocástica del superenfriamiento está en la raíz del problema, el control activo de la nucleación del hielo se convierte en la clave para lograr la consistencia del proceso. En la actualidad, diversas técnicas pretenden inducir una nucleación uniforme a una temperatura preestablecida y más elevada mediante una intervención externa, con lo que se obtiene una estructura cristalina de hielo ideal caracterizada por cristales grandes y uniformes.
1. Recocido
Según un informe de Searles, el recocido de sacarosa amorfa o hidroxietilalmidón puede multiplicar por 3,5 la velocidad de secado primario. El reto reside en la necesidad de optimizar con precisión la temperatura y la duración del recocido, un proceso que también prolonga la duración total del ciclo. Determinar la temperatura y la duración exactas del recocido conlleva costes significativos tanto en recursos humanos como en equipos.
2. Niebla helada
TecnologíaCuando el producto se enfría a la temperatura de nucleación deseada, se inyecta una “niebla de hielo” -generada a partir de nitrógeno criogénico y vapor de agua- en la cámara de liofilización para que sirva como núcleo de siembra. Los estudios de Rambhatla et al. indican que la utilización de esta técnica para elevar la temperatura de nucleación de -11°C a -1°C puede reducir el tiempo de secado primario en casi 30%. Los informes sobre aplicaciones a escala industrial (como la tecnología VERSECQ®) demuestran que este método mejora eficazmente la uniformidad entre viales y reduce el tiempo de secado primario en aproximadamente 19%.
3. Congelación superficial inducida por vacío
Al reducir rápidamente la presión de la cámara, se induce el enfriamiento evaporativo en la superficie de la solución, lo que desencadena la congelación en la capa superficial e inicia la nucleación en toda la masa. Kramer et al. informaron de que este método facilita la formación de grandes cristales de hielo “tipo chimenea”, acortando el tiempo de secado primario en aproximadamente 20%. Sin embargo, esta técnica opera dentro de una estrecha ventana de proceso e impone requisitos estrictos sobre el control preciso de la temperatura de conservación y los niveles de vacío; los parámetros específicos deben determinarse empíricamente para cada producto distinto. Esta es la tecnología empleada actualmente por TELSTAR China.
4. Congelación por desplazamiento de alta presión
Según un informe de Konstantinidis et al., este método puede reducir el tiempo de secado primario de una solución de manitol 5% en 40%. La investigación de Bursac et al. demostró que para una solución de sacarosa 5%, el tiempo de secado primario se redujo en 27%, acompañado de una mejora significativa de la uniformidad de la torta seca.
5. Congelación asistida por ultrasonidos
A la temperatura objetivo, se aplican ondas ultrasónicas a la muestra; el efecto de cavitación resultante se utiliza para desencadenar la nucleación. Los estudios de Nakagawa et al. han demostrado que el aumento de la temperatura de nucleación de -8°C a -2°C transforma la morfología de los cristales de hielo de fina y desordenada a grande y dendrítica, reduciendo así el tiempo de secado primario hasta en 60%.
La elección de la técnica depende de las características de la formulación del producto (en concreto, de su sensibilidad a la tensión mecánica y a la temperatura), de los objetivos del proceso (si prima la uniformidad o la eficacia), así como de las capacidades del equipo existente y de los costes de modificación. No existe una técnica única que pueda aplicarse universalmente, sino que una selección científicamente sólida se basa en un profundo conocimiento tanto de los mecanismos subyacentes como de los requisitos específicos del producto. No obstante, el principio básico sigue siendo el mismo: transformar la etapa de precongelación de un acontecimiento incontrolable y estocástico en una fase del proceso definida científicamente, controlable y reproducible.
La filosofía de MATTON: Integración de la Ciencia en el Desarrollo del Proceso de Liofilización
En MATTON, estamos comprometidos con un enfoque científico de la liofilización, asegurándonos de que cada dato esté fundamentado por pruebas. Rechazamos la experimentación basada en una vaga intuición empírica, abogando en su lugar por una vía de desarrollo impulsada por los datos y la comprensión mecanicista.
Al abordar un nuevo producto liofilizado, nuestro proceso de desarrollo comienza con una comprensión sistemática. A medida que diseñamos el perfil del ciclo de liofilización para nuestros clientes, nuestros pasos incluyen:
Etapa 1: Caracterización de las temperaturas críticas y comprensión de la formulación
Empezamos empleando un amplio conjunto de herramientas -como la calorimetría diferencial de barrido (DSC) y la microscopía de liofilización (FDM)- para determinar con precisión la temperatura eutéctica (T_eu), la temperatura de transición vítrea (T_g’) y la temperatura de colapso (T_C) de la formulación. Este proceso implica algo más que la mera obtención de unos valores de temperatura; su objetivo es responder a preguntas fundamentales: ¿Esta formulación presenta cristales o un vidrio amorfo durante la fase de congelación-concentración? ¿Cuál es su temperatura de secado máxima admisible? ¿Qué excipientes son propensos a la cristalización y en qué fase se produce?
Paso 2: Investigación del comportamiento previo a la congelación y correlación de variables
Investigamos sistemáticamente cómo influyen los distintos protocolos de enfriamiento en la distribución real de las temperaturas de nucleación del hielo. Por ejemplo, no nos limitamos a registrar la temperatura “media” de nucleación, sino que nos centramos en su rango de distribución, ya que la amplitud de esta distribución refleja directamente la variabilidad inherente al proceso. Cuantificamos el grado de superenfriamiento y lo correlacionamos con la posterior morfología de los cristales de hielo (evaluada mediante el análisis estructural de la torta liofilizada). Las variables operativas clave que controlamos son: la velocidad de enfriamiento, la temperatura de la plataforma en el momento de la carga y la interfaz de contacto entre la muestra y su contenedor, factores que afectan directamente al grado de superenfriamiento.
Paso 3: Diseño y optimización del proceso mecanístico
Mediante el diseño de experimentos comparativos, analizamos cómo las diferentes estrategias de precongelación -como el enfriamiento convencional en estantería frente a la aplicación de técnicas de nucleación controlada- afectan al parámetro crítico de la resistencia de la capa de secado (R_p). Evaluamos el producto utilizando métodos como la prueba de aumento de presión, mientras registramos simultáneamente la duración del secado primario y el perfil de temperatura del producto. Nuestro objetivo, a través de este proceso de desarrollo de productos en colaboración, es dotar a los equipos de nuestros clientes de un proceso de liofilización sólido, eficaz y fiable.
Construir un puente de confianza entre máquinas y procesos
El desarrollo de un proceso de liofilización es una empresa sistemática a largo plazo.
Los fabricantes necesitan auténticos conocimientos profesionales, una profunda comprensión de los principios físicos y la capacidad de utilizar herramientas especializadas para controlar con precisión el rendimiento del proceso. La etapa de precongelación constituye el eslabón inicial -y, de hecho, el decisivo- de esta cadena sistemática. El control científico de esta etapa constituye el punto de partida fundamental para lograr un proceso robusto, eficaz y coherente. MATTON MACHINERY se dedica a transformar el desarrollo del proceso de liofilización de una “artesanía” dependiente de la experiencia en una “disciplina de ingeniería” basada en la ciencia y los datos. Si usted se enfrenta actualmente a desafíos relacionados con la uniformidad del proceso, cuellos de botella en la eficiencia, o complejidades en el escalado - y si usted resuena con los valores fundamentales de MATTON - esperamos comprometernos con usted.

